PREFACIO

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El presente trabajo, enmarcado en el Programa de Investigación Ferroviaria desarrollado por el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, se limitaba inicialmente a analizar las circunstancias que concurrieron en la formación y evolución del parque motor inicial con que contó el ferrocarril de Barcelona a Mataró. No obstante, atendida la particular realidad del mismo, derivada de su carácter de primer ferrocarril peninsular, así como la trayectoria historiográfica al respecto, se tomó la decisión de ampliar su alcance y extenderlo al proceso general de su establecimiento. Se entendió que sólo así, desde un conocimiento global de lo que supuso la gestación, construcción y entrega a la explotación de este ferrocarril, podía venir a comprenderse correctamente cuanto giró en torno a la puesta en servicio de sus primeras locomotoras.

En idéntico sentido, se ha hecho un esfuerzo de contextualización internacional al objeto de permitir una correcta apreciación de lo que significó la existencia de esta línea férrea en relación a la realidad de los países de nuestro entorno inmediato, así como el papel que tuvieron las profundas y relevantes vinculaciones internacionales a cuyo amparo fue posible la puesta en marcha de la misma.

Dentro del referido esfuerzo de contextualización, y a fin de contribuir al alcance de la misma, se ha intentado ilustrar el trabajo generosamente y en referencia no sólo al ámbito esencial de la obra, sino a los diversos aspectos que caracterizaron aquel período de nuestra incipiente historia ferroviaria. Respecto a las fuentes consultadas, éstas han sido básicamente tres, en base a cuyos fondos descansa el esquema de la obra: el Archivo General de la Administración, el Arxiu Nacional de Catalunya y el Archivo del citado Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, editor de la obra. El primero ha resultado esencial para concretar con exactitud el papel jugado por la Administración desde el momento del planteamiento inicial hasta el avanzado desarrollo de la propia explotación ferroviaria. El segundo ha permitido trabajar a fondo sobre las razones últimas de muchas de las decisiones adoptadas en su momento por quienes protagonizaron, primero en calidad de promotores y más tarde en la de rectores, tan singular y novedosa iniciativa de nuestra historia contemporánea. El tercero, aun habiendo sido importante también a ambos efectos considerados, ha resultado imprescindible para adentrarse en los detalles concretos del servicio. En este caso, y fundamentalmente, a los referidos al empleo del material motor. A este respecto, y frente a la presencia de interesantes fondos sobre la actuación de las empresas ferroviarias a nivel de su alta dirección en los archivos de varias instituciones, éste conserva también los relativos a los servicios directamente relacionados con la explotación. Tanto de las primeras compañías catalanas como de las de otras regiones españolas. Ello supone, ya en el caso de esta obra, ya en el de las demás que se ejecutan dentro del citado programa, una fuente excepcional para el conocimiento de lo que fue la realidad diaria del servicio público prestado.

Más allá de los tres archivos citados, se ha acudido a diversas fuentes secundarias. Sobre todo con miras a materializar el citado esfuerzo contextualizador. La más importante de ellas, sin duda, el Archivo Histórico Ferroviario de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Éste, gracias a la profesionalidad del equipo a cuyo cargo se encuentra, ha logrado consolidarse en los últimos años como una valiosa fuente para el estudio de nuestros ferrocarriles.

Han resultado también significativas para la obra las aportaciones del Archivo Histórico Nacional y la Biblioteca Nacional. Además, y dado que gran parte de la investigación en que ésta se sustenta ha tenido como base Gran Bretaña, han resultado insustituibles, entre otros, los Archivos Nacionales, los de la Cámara de los Comunes o la propia Biblioteca Británica. Ello sin olvidar el Museo Nacional del Ferrocarril, en York.or lo que hace a la estructura de la obra, el contenido se ha dividido en introducción y doce capítulos, siguiendo el texto en su conjunto un desarrollo fundamentalmente cronológico. Éste abarca desde los antecedentes, tanto peninsulares como antillanos, hasta el año 1857, en que finaliza la primera época de la compañía.

Cabe señalar que en todas las referencias textuales se han respetado rigurosamente expresión y grafía originales. También que, a nivel toponímico y otros, se ha recurrido en todo momento a las denominaciones contemporáneas. Excepción a este respecto lo constituyen los nombres y apellidos de los protagonistas. En este aspecto, y para evitar confusiones, todos ellos se han adaptado a las reglas de acentuación actuales, figurando así, en multitud de nombres y apellidos, tildes que no figuraban en su momento, en atención a las reglas de la época. Respecto a los pies de foto, se han utilizado en muchas ocasiones como soporte para remarcar algunos aspectos o para introducir explicaciones complementarias que faciliten la comprensión del texto. Con todo ello, y después de más de tres décadas de trabajo, ve finalmente la luz esta obra con la modesta intención de constituir una aproximación, lo más concreta y certera posible, al complejo mundo creado en torno a la existencia de la primera de las líneas de nuestra actual red ferroviaria.

Carlos Guasch